Desde la Sierra de Madrid hasta el Km 0 de España

Empecé hace tres años con el triatlón porque me parece uno de los deportes más duros que hay y quería probarlo. Además, había llegado el momento de suplir uno de mis amores, el baloncesto, que hasta la fecha me había dado grandes experiencias. También, como vía de escape en una época de mucha exigencia laboral, académica y personal.

Lo que no esperaba tres años después y con 26 castañas es haber terminado el tercer triatlón de distancia Ironman en la ciudad que lleva 5 años acogiéndome.

Durante este tiempo, he aprendido muchas cosas de la mano de estas tres disciplinas que forman una sola. Una de ellas es compaginar mejor amigos, familia y ocio con entrenamientos y trabajo. Por eso, no me había apuntado a ningún Ironman este año, quería entrenar por disfrute y sin sentir remordimientos por no haber hecho los kilómetros que tocaban ese día o al ritmo suficiente, es decir, lo que demandase el cuerpo y la cabeza.
Precisamente, el año que me rijo más por esto, vienen mejores resultados y he conseguido un equilibrio que sé… es muy difícil de conseguir preparando semejantes pruebas. Me hace gracia ahora, porque antes generaba dudas, pensar que entre Julio y Agosto estuve cerca de tres semanas sin entrenar, hice el camino de Santigo y participé en el triatlón sprint de mi precioso pueblo… Vamos, una preparación de libro, del libro que los triatletas tiran a la basura jejej

Una anécdota graciosa que pocos sabían hasta ahora es que la noche anterior a que finalizase la inscripción del km0 (tres semanas antes a la prueba creo recordar) estaba gin tonic en mano con mi hermano y unos amigos celebrando un cumpleaños hasta que algo en la cabeza me dijo a las 3:00 am: vete a casa, mañana sigues entrenando y te apuntas porque… lo vas a acabar. Aprovecho a darte las gracias Javier Guede Seara

DÍA DE LA CARRERA

Son las 3:45 y suena el despertador… Tonho Gonzalez, Gonzalo Blanco Carrascosa (dos de mis compañeros de batalla) y yo habíamos quedado para coger un taxi e ir al encuentro del autobús que nos llevaría al lago de Buitrago de Lozoya peeeeero como había mucha gente de fiesta a esa hora nos costó coger coche y cuando ya estábamos llegando al lugar señalado por la organización, vimos pasar el autobús ejjejeje empezaba bien la cosa. Mientras ya negociábamos el dineral para ir hasta la salida de la natación (a 80 km), el conductor alcanzó el autobús y consiguió que parase… la gente que estaba dentro no daba crédito. Contada esta graciosa forma de empezar el día vamos a la competición.

Natación

Llegar a las 5:00 y ver la luna llena de fondo, hasta te hacía olvidar el frío que pegaba. Fue más relajada que otras veces porque salíamos en diferentes grupos en función de la edad pero muy difícil orientarse porque estaba todo muy oscuro y cuando salió el sol, no paraba de deslumbrarme y no conseguía coger referencias. Al final, encontré los pies de alguien que parecía nadar en línea recta y así estuve cerca de 2 km hasta llegar al final.

Bicicleta

Tenía intención de ir reservando mucho para la maratón porque los 180 km incluyen tres puertos y se llega a un desnivel de 3000 metros, una locura. Sin embargo, me encontré muy cómodo para mi sorpresa y fui bastante más rápido de lo que esperaba. Aun así… me dio tiempo a contemplar el paisaje, espectacular el recorrido. Aquí tengo que dar las gracias a Hugo Potti por acompañarme y animarme unos metros en la subida de Morcuera y a Ekhiotz Zubiaur por las pintadas de ánimo en la carretera.

Mucho miedo le tenía a este sector pero me pasó muy rápido. De todas formas, era consciente de que posiblemente me había pasado de rosca y lo pagaría en la maratón.

Maratón

Veo a mi familia al llegar y subidón (Chus Seara y Francisco Lama Rodriguez). Gracias a mis tíos y padres por venir desde Galicia para verme correr y a mi hermano por su apoyo.

Normalmente son 4 vueltas de 10 km, en las que voy con muy malas sensaciones al principio y luego acabo bastante entero, sin embargo, esta vez fue justo lo contrario. A los 5 km veo que otro chico (Jonathan Miranda) y yo vamos a un ritmo parejo y como yo no llevo reloj ni para entrenar y me guío por sensaciones, le pregunto: ¿qué tiempo va de carrera? ¿qué ritmo llevamos? (ese fue mi error) A 4:50 min el km y si seguimos así acabamos en 11:45 horas el ironman aproximadamente me responde. Mis ojos como platos, sabía que mi preparación no había sido buena y ahora me imaginaba acabando 45 min antes que en los dos primeros.

Pues… íbamos conversando, saludando a gente conocida y sin pasarlo demasiado mal pero hubo un momento que noté el pulso demasiado revolucionado y por no aflojar para no perder esa referencia que me había dado el Tinerfeño que también estaba en su tercer Ironman (ya éramos amigos jeje) vino el hombre del mazo y me dijo: te vas a poner pálido, vas a tener sudores fríos y te quiero mirando al suelo los 30 km restantes… las fotos hablarán por sí solas, emulo a walking dead como nadie.

De todas formas y aunque nunca había corrido una maratón tan despacio, me planté en una abarrotada Plaza de Sol con 12 horas y 6 minutos y me demostré una vez más que cualquiera es capaz de muchas de las cosas que se propone y de las que no, cuestión de seguir intentándolo. Me encanta exprimir la vida así.

Gracias a toda esa gente que se dejó la voz animando porque hubiese sido realmente difícil sin vosotros y en especial a mi familia. Y felicitar también a esos amigos que también son finishers y unas máquinas.

Susto al final porque veía borroso de un ojo y cuando me metieron a la carpa para descartar cosas con un electro y analizar la glucosa, entre el calor y que vi a otros participantes con suero casi me da un telele.